Respira profundo. Recibe con el corazón abierto. Que estas palabras te despierten a tu verdad, te activen y te liberen de la ilusión.
Escucha.
No has venido a sufrir. No has venido a luchar. No has venido a vivir desde el sacrificio. No has venido a sentirte solo, desamparado o abandonado. No has venido a quedarte en la culpa, el enojo, la vergüenza, el duelo, la amargura o la pérdida. No has venido a vivir en enfermedad. No estás aquí para vivir en modo victimización. No has venido a hacer felices a los demás a costa de tu propia felicidad o realización. No has venido a vivir la vida de tus padres o la que la sociedad te sugiere. No has venido a ser aceptado o aprobado por nadie más que tú.
Estás aquí para recordar quién eres realmente. Espíritu, consciencia divina teniendo una experiencia temporal en este cuerpo físico. Estás aquí para recordar que eres soberano sobre tu propio ser, tu vida, tu realidad. Has venido a recordar tu poder creador divino, cósmico, y ejercerlo a conciencia y con responsabilidad. Has venido a recordar el poder del amor puro e incondicional que realmente eres. Estas aquí para recordar que todo eso que buscas o deseas, te está buscando a tí. Porque ya vive dentro de tí, escondido detrás de la distorsión que has creado.
Estas aquí para ser el héroe, la heroína de tu propia historia y conquistar tus miedos, sanar tus heridas, las limitaciones que has creado a la magnificencia, a la belleza que ya habita en tí, que es parte de tu esencia divina, universal.
Estás aquí para reconocer que ahora es seguro expresarte auténticamente en este mundo. Porque estás aquí para contribuir a la creación de un nuevo mundo de amor, de armonía, de prosperidad que refleje más de nuestra esencia divina y cósmica. Eres parte de un plan mayor de amor.
Por lo tanto, la tarea es sanar y liberarte reclamando tu verdad, la vida bella que realmente te pertenece, aquí y ahora. Esa en la que tal vez habías perdido la fe que fuera posible para tí. Y desde el amor, la alegría y la confianza en tí y en la divinidad, en la vida, manifestarla con facilidad y en gracia divina.
Tú eres luz. Tú eres amor. Tú eres libertad. Tú eres gozo. Tú eres paz. Tú eres abundancia y riqueza infinita. Tú eres salud vibrante, vida eterna. Ten fe en tí y en la vida. El universo te sostiene, de otro modo no te hubiera creado. Y has recibido libre albedrío para crear conscientemente la mejor experiencia de vida posible para tí, que sirva a tu bien mayor; y de paso el de los demás que son parte de tu vida.
Tú importas. Hay propósito en tí, en tu existencia. Y no es el dolor o el miedo o la pequeñez. Se trata de conquistar y liberarte de estas limitaciones que no son tu verdad y nunca lo serán. Esas limitaciones y desafíos son solo el camino, la oportunidad de regreso a tu verdad, a tu plenitud, a tu belleza. Porque claro, es tu elección reescribir el libreto de tu historia, o no.
Insisto, ninguna limitación es tu verdad. Conquístala. Y conócete en tu verdadero poder. Tu valor es infinito. Conócete y conviértete en tu Ser Auténtico; y entonces, cambiará tu realidad. Y comenzarás a experimentar una nueva vida que será el reflejo, la manifestación perfecta de la vida que realmente deseas, porque te habrás liberado y alineado con tu esencia y tu verdad divina, cósmica, universal. Responde a este llamado de tu alma y descubre cómo realmente hay amor infinito para tí.
